Meditar sin cruzar las piernas y sin dolor

A veces, sentarse a meditar es doloroso.

Y lo es por muchas razones.

Pero normalmente solo nos fijamos en una, el dolor física.

Y hoy, te voy a hablar de ello.

 

En realidad, el dolor físico o las molestias de nuestro cuerpo, es la primera frontera que tenemos que cruzar para entrar en un estado profundo de meditación.

 

Cuando empezamos a meditar, toda nuestra atención se centra en el cuerpo, todo se va hacia los picores, dolores, molestias por la postura. Incluso a veces hacia nuestros ojos, sintiendo la presión ocular y poniendo la atención allí, creiendo que lo hacemos correctamente.

 

Y, ¿porqué os cuento esto?

 

La razón es que la postura es lo primero que tenemos que tener en cuenta y sobre todo cuando lo queremos hacer correctamente.

 

Las reglas principales para meditar, según lo que se cree popularmente, son que nos tenemos que sentar en el suelo, con las piernas cruzadas y el tronco recto. Todo para que la energía kundalini fluya correctamente y entremos en estados meditativos.

 

Y esto es cierto, a medias. Porque en occidente nos tomamos las cosas de forma demasiado seria y, solo con pensar que meditamos, ya queremos hacerlo correctamente tal y como se hace la India.

 

Pero, esto no funciona así.

 

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que no es necesario meditar con las piernas cruzadas. 

Personalmente, si lo hago así, a la media hora empieza a notar las molestias y se me empiezan a dormir las piernas.

De forma que mi atención ya no está en el mundo interior, sino que se va hacia el cuerpo y, aquí, se ha terminado la meditación.

 

Lo segundo es que si fuera así, que solo se pudiera meditar sentado en el suelo, ¿cómo lo haría una persona parapléjica? ¿No sería injusto?

Esto no ocurre así.

 

Entonces, lo que os propongo es que busqueis la forma más cómoda para meditar sentados. 

Si para vosotros hacerlo con las piernas cruzadas en el suelo, no es un problema, adelante.

Pero si no es posible hacerlo así, lo mejor es sentarse en una silla con la espalda recta, cerrar los ojos y entrar dentro de ti.

De esta forma, podrás meditar más rato sin sentir las molestias del cuerpo, te lo aseguro.

 

Buena meditación.

 

Dani.

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