Me ha salido una nebulosa mental y no quiero que a ti te pase.

A veces es imposible conectarse a nuestro presente, estar atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor. 

 

Y no, no es que estemos enfermos. Lo que ocurre es mucho más trivial.

 

Te lo cuento.

 

Algunos días nos levantamos finos, finos. Nuestra mente va como una seda, estamos atentos y concentrados en lo que estamos haciendo.

Sin esfuerzo.

 

Otros días no.

Otros días en nuestra mente parece una nebulosa conexión de pensamientos que, cíclicamente, se van repitiendo y no nos dejan en paz.

Esos días, la concentración es casi imposible.

 

Pues bien, es lo que me ha ocurrido esta mañana.

 

Resulta que cada noche planifico  más o menos el día siguiente, utilizo la técnica de bloquear mis tareas por tramos horarios.

 

Saber lo que tengo que hacer en cada momento, me permite aumentar mi capacidad de concentración.

 

Pero hoy no, hoy todo ha cambiado.

 

Esta mañana, a primera hora, he recibido un email que lo ha cambiado todo. He tenido que salir de casa a toda prisa y, de verdad, estos cambios no me ayudan a estar presente.

 

Entonces, ¿Qué hacer en estos casos?

 

Lo que hago es intentar fluir con la actividad que me ha sido asignada sin esperarlo. Intento no enfadarme ni entrar en conflicto, sé perfectamente que tengo que realizar ese trámite y que luego ya podré volver a lo que tenía previsto.

 

En realidad, lo que hago es aceptar la situación.

Aceptarla.

 

Entonces, cuando ya he realizado este trámite y puedo volver a lo que tenía planificado, primero me siento a hacer una visualización de cómo estoy, cómo me encuentro física y mentalmente. 

Verifico si estoy aún tengo la mente agitada y, seguidamente, visualizo las tareas que tengo que hacer.

Esto me permite volver a centrarme y permitir que la mente se adapte a la nueva realidad.

 

Dicen que cuando cambiamos de tarea, nuestra mente necesita unos 20 minutos para situarse y esto es lo que hago.

 

Y esta es la razón por la que dividir mi día por bloques me permite ser más productivo y que mi mente esté más calmada.

 

Centrarme en una tarea cada vez y permitir un descanso antes de la nueva tarea, es fabuloso.

 

Y, bueno, ya ves, lo que realmente me ayuda es la meditación. Entrenar tu mente cada día para que esté atenta, no solo es una ayuda a la hora de meditar, sino que te servirá durante el día para parar, observar cómo te encuentras mental y físicamente y centrarte.

 

Meditar.

Y hacer una sola cosa a la vez.

 


Dani.

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